venerdì 19 agosto 2022

Norwegian Wood - Tran Anh Hung

una storia tragica, romantica in senso letterario, amore e morte, con tanta depressione.

il mondo gira, ma Watanabe, Naoko e Kizuki restano come bloccati, insoddisfatti, impotenti, senza riuscire a diventare mai adulti, senza arrivare alla presa di responsabilità che la società richiede loro, inadatti al mondo e al futuro.

tratto da uno dei primi libri di Murakami, il film non è la stessa cosa del libro, e non può esserlo, ma merita molto, musiche comprese.

buona (tragica e romantica) visione - Ismaele

 

Qui il film completo, con sottotitoli in inglese



Norwegian Wood è il film di Anh Hung Tran tratto dal bellissimo romanzo di Haruki Murakami (http://www.bookerang.it/review/show/id/30305). E’ una storia dove adolescenti si ritrovano ad affrontare la vita, confrontandosi con la morte e la depressione. Haruki Muratami affronta il problema collegando il disagio dei ragazzi a quello del Giappone. La depressione appartiene sia ai ragazzi sia al Giappone. Egli affronta il terribile disagio dei giapponesi, la loro malattia: quella ansia di vivere con cui affrontano tutti i momenti della loro esistenza, dalla scuola al lavoro. Ma l’ansia appartiene anche alla nazione Giappone. Il romanzo narra della incapacità per la società giapponese raccontata tramite la vita di due ragazzi. Mentre nel libro: Tokyo, il movimento comunista dell’università, il cinismo dei suoi amici sono legati fortemente con la storia, nel film questo non appare. Abbiamo quindi una trama molto più introspettiva, un momento personale, soggettivo e naturalistico. I ragazzi sembrano perdersi proprio nella natura con una concezione panteistica. Il vento soffia sempre alle loro spalle, le foglie sugli alberi si muovono tempestose, come la loro vita. Da lì si passa alla neve: abbracciando anche i loro momenti intimi. La depressione diviene personalistica. Ci sono solo loro Watanabe e Naoko. La malattia e la mancanza di voglia di vivere hanno dei motivi propri e personali. E’ il loro momento di debolezza, il gruppo non ha funzionato ma non gli interessa. Watanabe, Naoko e Kizuki erano un gruppo, nucleo fondamentale nella cultura giapponese, rotto il quale non si può uscire se non attraverso l’annientamento. Watanabe diventerà grande, elaborera i tanti lutti che lo circondano e sicuramente affronterà la vita. Dal film non si sa se il Giappone, il quale, soffre della stessa malattia saprà affrontarla. Ma qui non ci interessa. E questa è la forza del film: forte e bello, ma pure riservato e privato. Il silenzio dei personaggi, l’osservarli vicino da tante posizioni ci da l’immagine di sofferenza e di incapacità indescrivibile con un altro linguaggio. Le scene con i ragazzi sono semplici, lineare od oblique ma mai esagerate. Questa è la dimostrazione della loro semplice vita da cui non riescono ad uscire.

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si establecemos el vínculo entra la película de Hùng y la novela de Murakami, la adaptación del vietnamita bien puede calificarse como reduccionista. Y esto constituye un grave defecto pues, aunque Trần Anh Hùng ha admitido que lo que ha hecho es una adaptación libre, lo que entiendo cuando veo su película es que, o ha leído mal a Murakami o ha decidido tomar la vía fácil de amputar los elementos fascinantes de la novela y transmutar el resto en una sucesión lenta de imágenes estéticamente efectivas.

​El argumento original va encadenando triángulos amorosos (Naoko-Kisuki-Watanabe, Naoko-Watanabe-Midori, Watanabe-Midori-novio de Midori, Naoko-Reiko-Watanabe) a fin de evidenciar los traumas y conflictos de una generación transida por la pérdida y la insatisfacción. Sin embargo, lo apasionante de Murakami es que sólo la existencia del triángulo hace posible que cada uno de sus miembros pueda relacionarse. Si alguien falta, los dos restantes se descubren incapaces de comunicarse. Esta peculiar “lógica de las relaciones”, presente en toda la obra de Murakami, es meramente insinuada en la película de Hùng que opta, equivocadamente creo yo, por poner en escena una relación de pareja malograda por fantasmas que nunca desentrañamos por completo. Falta también, y éste es otro error enorme, la diversidad de atmósferas y de tonos que están en la novela de Murakami. Se extraña la agudeza filosófica de Watanabe y de Nagasawa que dota de un halo perturbador toda la obra. Se echa de menos la historia de Reiko –cuya aparición en el filme parecer ser sólo para justificar la interpretación de la canción de los Beatles que da título a la cinta pues no había nadie más que tocara la guitarra–. Pero sobre todo falta el contrapeso humorístico que aporta “Tropa de asalto”, el compañero de cuarto de Watanabe olvidado por completo en la cinta; y la espontaneidad e ironía que caracteriza a Midori. Es ella, Midori, el punto más débil de la cinta de Hùng. Simpática, con diálogos absurdamente encantadores y radicalmente honesta en la novela, en la película se ve contagiada del torbellino trágico que nace entre Naoko y Watanabe y engulle todos los elementos circundantes. Actoralmente, el trabajo de Kikuchi como Naoko es el mejor logrado pues consigue cargar todo el peso trágico de la cinta y volcarlo en el espectador aunque también carezca de la dosis de humor negro que posee en el libro. En cuanto al guión, hay escenas, como la del encuentro de Watanabe con el moribundo padre de Midori en el hospital, que Hùng recoge pero que desarrolla superficialmente y, en vez de aportar algo significativo, acaban entorpeciendo el ritmo de la película. Algo parecido ocurre con el encuentro sexual entre Reiko y Watanabe hacia el final de la cinta. En la novela entendemos bien la trascendencia de ese hecho para Reiko pues conocemos su historia pero en la película se nos arroja así, como un acontecimiento, cuya relevancia ambos dan por sentada, pero que para los espectadores se presenta como un hecho aislado e innecesario. Incluso la elección de los diálogos me parece inadecuada. Hay, en el texto de Murakami, momentos que encierran mejor el universo de cada personaje, pero Hùng no parece haberlos notado.

Quedémonos aquí. Cuando un guión adaptado contiene escenas que sólo son entendidas si conocemos el libro del que parten significa que algo falló en el proceso. Eso es, a mi juicio, lo que ocurre con Tokio Blues de Hùng, cuya única virtud es que nos obliga a ir –o volver– al libro de Murakami y entonces sí comenzar a disfrutar.

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…El realizador ha querido desarmar las capas de esta historia y plegarse por completo al subtexto profundo y cavernoso. Ha desechado todo lo aparentemente trivial, frívolo y humorístico de la novela y ha borrado de un plumazo todo lo cotidiano y costumbrista. Hasta tal punto que este relato a pie de calle y tremendamente urbano parece haberse evaporado (como si viviesen lejos del bullicio de la metrópolis), para dar prioridad absoluta a la naturaleza, con el consiguiente paso de las estaciones, y a los fenómenos atmosféricos. Elementos que interaccionan en las secuencias, no como un mero contexto ornamental, sino con un claro cariz romántico, como si el marco fuese un integrante más de la temperatura emocional del momento. No negaremos las tremendas posibilidades que el cine permite a tal fin, mediante la principal paleta de trabajo que debe sustentarlo: la imagen. Un orden estético extraordinariamente cuidado con un armonioso y sensual cromatismo interno en cada secuencia. O su elaborado tratamiento de la luz para configurar una pátina cálida, acorde con el candor de los jóvenes protagonistas. El resultado es encomiable, pero se reduce a ser llanamente preciosista, sin ser intenso. Ha sucumbido a tal ejercicio de abstracción, que la historia de desgarro psicológico de Naoko y la desorientación de Watanabe adquiere unos visos casi místicos, acrecentados por una música no diegética que prefiere decantarse por un cuarteto de cuerdas, al estilo de un Schumann, antes que optar por cualquier canción pop mencionada en el libro. Es una lástima que deseche todo el potencial dramático que Murakami tan fácilmente pone en bandeja. No hay mejor muestra que la omisión que se nos da en el film para que desconozcamos el motivo por el cual la canción Norwegian wood da título a la novela: es la canción favorita de Naoko, con todo lo que ello conlleva…

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