sabato 23 giugno 2018

Juan de los muertos - Alejandro Brugués

sopravvivere a L'Avana non è facilissimi, sopratutto se gli zombi non ti danno tregua.
Juan e i suii amici (e la figlia) cercano anche di inventarsi un lavoro, ma le vittime sono troppe.
pieno di citazioni e di ironia il film è pieno di colpi di scena, con un sottofondo amaro che non guasta.
l'amico di Jaun, Lazaro, sembra il fratello cubano di Lillo.
non sarà un capolavoro, ma è un film divertente che non annia mai.
buona visione - Ismaele





Zombis salidos de no se sabe dónde, atacan una ciudad hasta dejarla en la ruina. Una historia marcada por el humor desfachatado que establece un paralelismo en La Habana actual y una infectada de zombis. En este renglón dos detalles denotan la impronta española. La caracterización de los protagónicos bajo un arquetipo muy transitado en las coproducciones de este tipo. Juan, Lázaro y Vladi se unen a Tito y Ruy de Habana Blues (2005) para formar un grupo de cubanos, de esos pocos que se expresan a través de un lenguaje soez reiterativo. Una nota de color que es una concesión innecesaria, ya que más que caracterizar, ridiculiza. De igual forma, la interpretación de Andrea Duro, como la hija de Juan, queda fuera de contexto y por mucho que trata el guion de justificar la forma de hablar y la imagen extemporánea que ofrece Camila, nunca llega a convencer este personaje. Reforzando la inverosimilitud con ciertos diálogos sensibleros y pueriles.
Juan de los Muertos es una película de coyunturas, al igual que lo fue en su día White Zombie. Una pieza iniciática para el cine cubano y para su director que cumplió una función más social que cinematográfica. Muchos se han preguntando qué ofreció Brugués al gobierno para que lo dejaran romper la monotonía nacional con esta invasión que hizo las delicias de muchos noticiarios durante el proceso de rodaje; en verdad, ¿a quién le importa? Lo cierto es que ha removido a ese muerto viviente esparciendo sus entrañas por la pantalla, añadiendo de paso, un nuevo estado no-vital al perfil caribeño de lo real maravilloso.

…Multireferencial y caleidoscópica es esta fresca propuesta que posee un marco ven referencial amplio, así podréis disfrutar homenajes al maestro del gore italiano, Lucio Fulci, y su mítica obra “Nueva York bajo el terror de los zombi” pasando por la comedia irreverente del enfant terrible de New Jersey, Kevin Smith y “Clerks”, al cartoonniano Sam Raimi y su inolvidable “Posesión infernal” pero no se olvida ni del rey Midas de Hollywood,  Steven Spielberg y su mítica “Tiburón” o  de Ridley Scott y la antológica “Blade Runner” , al convertir a Camila en una suerte de Pris en  a un zombi. Así los más cinéfilos verán todo ello una gran plusvalía, sobre todo como los introduce dentro de la narración.
Para mi el gran acierto es la irreverencia política que domina todo el subtexto del metraje, eso le habrá costado más de un quebradero de cabeza en su Cuba natal, pero esa carga irónica y de mala leche es el gran acierto al anclar esta obra de terror a una realidad política y social. Así, los que habéis viajado a la gran isla caribeña podréis apreciar que las soluciones plantea el filme a la epidemia son tan reales como verosímiles: poner un negocio, seguir con sus vidas como si nada pasase o huir vía marítima. Pero el momento más ácido para mí es conocer de dónde surge y cómo, eso me pareció tan divertido como logrado. No comprendo como no se alzó con algún galardón en el festival de Sitges…

Juan of the Dead è un film di zombie esotico con velleità comiche il cui fascino si esaurisce piuttosto in fretta (Wow! Cubba!) e che soffre sfortunatamente di una certa lentezza e ripetitività. Le gags del film dopo un po’ arrivano piuttosto telefonate, stanche e ripetitive. Ok, c’è la critica sociale. Ok, c’è l’humor nero (senza il quale, vi giuro, un tempo si faceano gli horror). Ok, ci sono i protagonisti incartolati. Ok, alla fine un po’ gli si deve voler bene ché ha una certa carica anarchica e viene da Cuba. Ma fidatevi: al mondo c’è di molto meglio.

Una pandilla de desaliñados
despedazan a los muertos vivientes
para ganar dinero fácilmente
defendiendo a vecinos asustados.
Las hazañas del grupo de tarados
busca la risa en humor evidente,
grosero, tontorrón y decadente,
resultando aburridos y pesados.
Los zombies de Romero actuaban mejor
que estos protagonistas anodinos.
Los premios deben estar muy vendidos
si ofrecen, a esta cinta, amor.
Las tramas saltan entre ellas sin tinos.
Y efectos especiales de olvidos.

En la intención reiterada por el cine cubano de abordar asuntos de nuestra realidad, Juan de los muertos es una posibilidad más enfocada desde un ángulo creativo diferente. El género asumido se presta a la demasía, a la hipérbole, porque en fin de cuentas una película nunca será un tratado justo de sociología ni de política y la exageración puede ser tan grande como el arte mismo. Pero así como los realizadores son libres de expresar lo que quieran, el espectador es igualmente libre (y debe estar en disposición) de calibrar todas aquellas partes del filme que, aún amparadas bajo el bendito manto del Arte, pecan por exceso.

Aunque Brugués centra esa crítica en Cuba lo cierto es que su humor es bastante más universal y transcendente ante un mundo en crisis de valores que se suma al resto de crisis citadas. En el mundo hispanohablante, el que tiene cultura hispana, nos sentimos muy identificados con muchos de los personajes que aparecen en este metraje. Ante esos ancianos saludables y vitales que se enfrentan a los zombis en una película norteamericana, aquí aparecen esas entrañables ancianas llenas de achaques físicos y mentales, cotillas, devotas, que se sientan en una silla en la calle para hablar con sus amigas, por poner un ejemplo. Ante el héroe norteamericano que siendo un “don nadie” antes de la invasión zombi pasa a ser un héroe del sueño americano que elimina zombis como si hubiera sido un asesino profesional toda su vida, aquí nos encontramos con los estafadores de turistas que tratan de sobrevivir así día a día de sus miserias, con el tripón acostumbrado a la buena vida, con la persona que si no sabía conducir antes de los zombis, después de ellos tampoco sabe, con personas normales del día a día típico de cultura hispana que siguen siendo iguales tras la invasión zombi. Y ese es uno de los grandes aciertos humorísticos de la película, se ríe del arquetipo de cine heroico de zombis norteamericano, se ríe de la sociedad hispana, en concreto de la cubana, y se ríe de los zombis. El mundo que nos representa no es muy diferente de asimilar al mundo real de las abuelas que nos reciben con mil besos en su casa, siendo sus nietos, al mundo de las juergas de borrachera de fin de semana, al mundo del sol y playa, y demás…

Più della denuncia potè la satira e qui siamo veramente ad alti livelli: Juan a detta sua è un reduce dell'Angola ( peccatuccio castrista) e che è sopravvissuto a talmente tante sciagure cubane che un manipolo di zombie non può certo mettergli paura, in piena apocalisse i telegiornali continuano a parlare di dissidenti pagati dagli Stati Uniti, Lazaro e Juan la sera prima di tentare la fuga hanno un dialogo ( tra risate e tristezza ) e dietro di loro lampeggia la scritta Habana Libre in un'insegna gigantesca al neon , vengono messe alla berlina le manie oscurantiste del regime, la persecuzione degli omosessuali, qualche vizietto dei cubani ( tipo il consumo smodato di rum, vedere di che cosa è fatta una parete nella casa di Juan) e anche il business messo su da Juan e dai suoi amici fa collassare dal ridere al solo pensiero.
Anche sotto il versante horror siamo messi piuttosto bene: nonostante una certa economia di realizzazione e un'aria di simpatica rusticità, i trucchi non sono affatto malvagi e c'è una discreta fantasia nel proporre metodi "nuovi " per far fuori più zombie possibili ( per esempio attraverso il baseball, sport nazionale cubano, oppure usando i muscoli di El Primo dopo averlo bendato per non farlo svenire e usandolo guidandolo come una marionetta indicandogli dove colpire).
Ci sono anche alcune notevoli scene di massa che non ti aspetteresti nel tuo zombie movie fatto in casa anche se la confezione appare più che adeguata all'esportazione.
E comunque ce n'è anche per i gringos americani che vogliono salvare il mondo a tutti i costi.
A vedere il film quindi l'unico modo per ottenere la disfatta del regime castrista e far invadere l'isola dagli zombies…

giovedì 21 giugno 2018

El castillo de la pureza – Arturo Ripstein

Gabriel Lima sembra un bravo padre di famiglia, che è una piccola impresa familiare che produce, in nero, topicida.
il padre è un padre padrone, e col passare dei minuti si scopre cosa significa il concetto che la famiglia è una prigione.
il padre è fuori di testa, solo lui tiene i rapporti con l'esterno (bisogna pur vendere il topicida), la madre è suddita e complice, piove sempre, i bambini giocano fra di loro, sanno che esiste un fuori, ma sono rassegnati.
l'idea del film è straordinaria, ma nella realtà quella storia era già successa, in Messico.
il film è sconvolgente e unico, insomma, un capolavoro.
guardalo, non te ne pentirai, promesso - Ismaele



QUI il film completo, in spagnolo, con sottotitoli in inglese



“El Castillo De La Pureza” è un modello di cinema grezzo che colpisce a fondo nell’animo, un lungometraggio diretto non dal primo sprovveduto, ma da un regista che già in passato aveva collaborato con Luis Buñuel: Arturo Ripstein ci regala un’opera tra le più importanti di quel decennio, una linea oscura che segna non solo la scuola messicana del periodo, ma anche le avanguardie del nuovo millennio. Un film quasi perfetto.

Gabriel Lima, padre austero e bipolare, è determinato a salvare la propria famiglia dai mali del mondo nell’unico modo che gli sembra plausibile: rinchiudendoli fra le quattro mura della magione di sua proprietà. Lui è l’unico a poter uscire, mentre i tre figli e la moglie possono muoversi solo da una stanza all’altra del “castello”, all’occorrenza puniti per un tempo deciso dal loro dio/aguzzino.
Se vi sembra di aver già sentito questa trama… bé, è così: El castillo de la pureza ha ispirato i titoli più rappresentativi della New Weird Wave greca, Dogtooth di Yorgos Lanthimos e Miss Violence di Alexandros Avranas. Un’informazione che ha iniziato a diffondersi sotterranea dal 2011, anno della candidatura all’Oscar come Miglior Film Straniero di Dogtooth,  nel momento in cui il cineasta Arturo Ripstein ha fatto pervenire a Lanthimos il polemico messaggio “I hope we’ll win” (“Spero che vinceremo”). Questo perché la Grecia non ha mai ammesso di essersi ispirata al film di Ripstein, negando persino ogni possibile influenza. Eppure El castillo de la pureza ha fatto la storia recente del cinema messicano, scuotendo all’epoca l’opinione pubblica in virtù della sua aderenza a fatti realmente accaduti. Nonostante ciò – e nonostante il regista sia stato uno dei più brillanti collaboratori di Buñuel – di questo classico del New Mexican Cinema si sono poi curiosamente perse le tracce…

…Ripstein affronta un tema altre volte dibattuto, quello della rappresentazione dell’essere umano come un dio e un diavolo allo stesso tempo. Cosa è buono e cosa è cattivo? Chi può affermare che v’è davvero una netta separazione tra le due cose? Non è forse vero che il bene e il male sono due concetti che l’uomo stesso ha creato per esorcizzare le sue paure, che non sono leggi di natura e assumono forme diverse nelle diverse società? La moralità e l’immoralità non sono solo dei punti di vista, perfettamente intercambiabili tra di loro? E quanto e in che modo il fine giustifica i mezzi? Volendo inquadrare “El castillo de la pureza” dal punto di vista del protagonista maschile, c’è sicuramente un vago raziocinio alla base del suo comportamento. Peccato che quando bene e male si avvicinano troppo, formando un tutt’uno incontrollabile, qualsiasi proposito di integrazione non possa che andare a rotoli, sfociando nel patologico e nella conseguente devastazione del sistema. Sì, perché alla fine è l’oste che serve il conto e non importa se i piatti di portata non sono stati gli stessi di cui avevamo fantasticato leggendo il menù. Mai sottovalutare le variabili in gioco: sono quelle che alla fine ti fregano.

A l'épicentre entre Buñuel et Pasolini, Ripstein réussit un film sulfureux et moite qui vous laisse un sale arrière-goût de malaise et de déviations sexuelles (et c'est un compliment). Dès les premières images, un splendide travelling qui montre une cour intérieure de demeure en friche, battue par une pluie torrentielle, on est plongé dans une sorte de malaise qui ne nous quittera plus jusqu'à la fin. Très vite, on comprend que la maladie mentale s'est installée dans le film : cette demeure est la prison dans laquelle vit une famille, menée par l'austère et déviant paternel. Obsédé par la gabegie que constitue le monde extérieur, il a enfermé femme et enfants là-dedans, si bien que les petits n'en sont jamais sortis. Leurs journées sont faites du travail pour l'entreprise familiale (la fabrication de mort-aux-rats...) et de jeux innocents qui, avec la puberté, deviennent moins innocents... Peu à peu, la tentation de l'interdit s'installe dans cette communauté cabossée, au grand dam du père, qui pète peu à peu un boulon sous la pluie battante…

mercoledì 20 giugno 2018

Oedipo alcalde - Jorge Alí Triana

la sceneggiatura è di Gabriel García Márquez, la storia quella immortale di Sofocle.
siamo in Colombia, dove non ci sono re, ma è un sindaco a dover provare a capire quello che succede, in un luogo pieno di violenza.
Giocasta è Angela Molina, Tiresia è Francisco Rabal.
non indimenticabile, ma vale sicuramente la visione - Ismaele




Razones para verla: 
1. Disfrutar de un buen reflejo de la realidad a través del símil con la tragedia.
2. Disfrutar de una buena producción dando credibilidad a la difícil recreación de la realidad que implica el libreto.

El ritmo de la película nos lleva a un viaje por la realidad nacional que se pierde en el símil con la tragedia de Sófocles.
Las actuaciones en general son buenas, los acentos hacen que uno se pierda en la credibilidad del personaje y lo teatral tiene su momento.

Razones para no verla: 
1. Perderse en la retórica de la tragedia y su símil con la realidad.
2. Restar credibilidad a las actuaciones por la mezcla de acentos, Colombianos, Cubanos y Españoles.

lunedì 18 giugno 2018

A Quiet Passion - Terence Davies

Cynthia Nixon (bravissima) è Emily Dickinson, la poetessa che chiedeva il permesso al padre (Keith Carradine) per poter scrivere di notte.
è una ribelle, riconosce solo l'autorità del padre, ma non sempre.
muore a 56 anni, lasciando parole bellissime (qui si possono leggere tutte)
nel film succede tutto, anche se sembra che niente succeda.
il piccolo mondo di Emily Dickinson è la sua famiglia, e poco altro.
e dalla sua finestra vede tutto il mondo.
Terence Davies è bravissimo come sempre (come tutti gli attori), quando si entra in un suo film non bisogna avere fretta, poi si sarà ricompensati.
A Quiet Passion è del 2016, arriva in sala, miracolosamente, dopo due anni, per i miei gusti è un film da non perdere.

scrive Emily Dickinson:

Una parola muore quando è detta
Una parola muore
quando è detta
Dice qualcuno −
Io dico che proprio
Quel giorno
Comincia a vivere.

Qui la recensione di un altro gran film di Terence Davies





dice Terence Davies:
«Nel film c’è più di una componente autobiografica; io sono il più giovane di dieci fratelli di una famiglia cattolica di Liverpool, e quando ho scoperto la mia omosessualità (in un’epoca in cui era addirittura un reato) pregavo ardentemente di poter essere come tutti gli altri, senza trarne alcun conforto. Come Emily Dickinson nella vita sono sempre stato una persona che “sta al di fuori”, osserva gli eventi piuttosto che viverli».

Vita di Emily Dickinson, la signorina che dalla sua stanza di Amherst, New England profondo, ha cavato fuori quei pezzi di poesia che sappiamo. Prevalentemente vestita di bianco. C’era da temere il santino, invece ne è venuto fuori uno dei migliori biopic da parecchio tempo a questa parte. Merito di una sceneggiatura non genuflessa di fronte al mito, con dialoghi acuminati e urticanti, con perfino qua e là un andamento da sophisticated comedy assai witty. Un film scritto e diretto da Terence Davies, un maestro vero (do you remember Voci lontane, sempre presenti?) che ormai davo per perso dopo aver visto nel novembre 2015 a Torino il suo deludente Sunset Song. Invece qui miracolo. Non sbaglia niente, ritrova la purezza e il rigore del suo cinema, quella propensione al tableaux vivants però percorsi da fremiti vitali, mai ingessati, mai ossificati. Con in più movimenti sinuosi di macchina che non gli ricordavo (c’è perfino una carrellata circolare – si potrà dire? – da urlo).
Emily Dickinson vien presentata nel suo talento, ma anche nella sua durezza e asperità di carattere, nella sua intransigenza verso se stessa e gli altri che con il tempo peggiorerà, e che non risparmierà nemmeno le persone a lei più care, il padre, la madre, la sorella, il fratello. Mai prona alle convenzione, con nessuna voglia di darsi alla carriera di moglie e madre, e difatti mai si sposerà. Uno di quei rari film che alla smaltata confezione sanno unire una narrazione complessa e avvincente, e personaggi che vivono di vita vera... 

"A Quiet Passion" non è un film rivoluzionario anche se è realizzato con cura e in maniera composta, descrivendo con accortezza il personaggio della Dickinson senza scadere nelle ovvietà. Inoltre è un'opera che permette anche una riflessione sulla filmografia di Terence Davies: il regista di Liverpool non solo ha inserito in questo lavoro le sue tematiche ricorrenti come il senso di colpa o la guerra (in questo caso quella di secessione, evocata da una serie di immagini che ritraggono i caduti in battaglia), ma raccontando i Dickinson ha realizzato un quadro familiare diversissimo da quelli che sono apparsi finora nel suo cinema. Infatti se la famiglia nel suo cinema è stata soprattutto il luogo dei conflitti, qui è quello dell'accoglienza, malgrado non manchino momenti di confronto anche acceso. Intellettuale gay che ha scelto di vivere da single, convinto di non riuscire a trovare un compagno, Davies si è dedicato interamente al proprio lavoro, trovando probabilmente nella vicenda della Dickinson degli aspetti in comune con la propria poetica e sensibilità, ma anche degli spunti per realizzare una sorta di opera che sia al tempo stesso contigua e complementare a quanto realizzato finora.

Mientras en su primera parte disfrutamos de lo mejor de la película- la Emily joven- donde cada secuencia es digna de admiración e incluso nos saca alguna sonrisa en su segunda mitad- a partir de un trágico suceso- todo se vuelve gris y dramático, descubrimos a la Emily amargada y triste, un ser huraño que no quiere salir de su habitación y decide cortar con la sociedad aislándose en su mundo.
Lo que a veces hace crear secuencias muy bellas, otras veces-sobre todo en su tramo final-hace que caigamos en la desesperación ante tanto drama que nos muestra con unos diálogos sacados de los textos de la autora que por muy bellos que suenen en la literatura no siempre es compatible con el idioma cinematográfico…

A Quiet Passion tenta il colpaccio. Davies è un esperto di ossimori e nature morte (“Distant Voices, Still Lives” docet) e l’idea di portare sullo schermo una vita scevra di eventi come quella di Dickinson, poetessa reclusa, ben si attaglia al suo stile trattenuto e struggente. Sfida vinta solo in parte. Tralasciando la recitazione, impeccabile, la pellicola è lenta nel sedurre lo spettatore con soluzioni visive, movimenti di macchina, dissolvenze incrociate. I dialoghi, al contrario, sono sovraccarichi e difficili da metabolizzare. Come se i primi minuti dei “Misteri del giardino di Compton House” valessero per l’intera durata film: wit, wit, wit. In più, le poesie. A volte arriva la zampata, molte altre un dialogo brillante fa dimenticare il precedente come un chiodo scaccia chiodo sintomo di scarsa armonia drammatica. Si ha l’impressione di vedere un libro senza potersi soffermare sulla pagina. Una scena, almeno una, è esilarante. Quella del tè pomeridiano con l’acqua (vedere per credere). Il resto del film è un viaggio nella psiche di Emily, e nella morte. Le immagini più riuscite filmano la malattia, il rantolo, l’ultimo respiro. Qui Davies torna ai livelli di raffinata umanità che l’hanno fatto conoscere trent’anni or sono…

È ammirevole come un autore riesca ad essere coerente con se stesso nonostante il passare del tempo e delle mode. Si ha l’impressione che Terence Davies abbia girato A quiet passion esattamente come avrebbe fatto trent’anni fa: sceneggiatura accuratamente letteraria, ambientazione invariabilmente nel passato (che nei suoi film va dall’oleografico Ottocento fino ai non meno crepuscolari anni Cinquanta), piani sequenza con predilezione per i movimenti laterali o circolari, e in sottofondo la voce fuoricampo, che narra senza spiegare nulla, che preferisce aggiungere una sensazione piuttosto che una spiegazione, che viene anche lei dal passato, come voce lontana sempre presente…

domenica 17 giugno 2018

Tito e gli alieni - Paola Randi

come sempre Valerio Mastandrea è una sicurezza, se lui c'è il film merita.
qui interpreta uno strano scienziato che anziche gli alieni cerca di restare in contatto con i morti umani, gli alieni siamo noi, è evidente.
un film normale per la prima parte, poi il film cresce e alla fine ti commuovi.
bravissimi anche i bambini, naturalmente.
è estate, ma qualche cinema ancora lo programma.
buona visione - Ismaele








Nel deserto del Nevada, abbandonato da uomini e alieni, Paola Randi trasloca un professore muto e senza nome, fedele a un amore di cui chiede ragione alle stelle. La risposta è sempre la stessa e si centra sull'impossibilità di dimenticare chi non c'è più. La rielaborazione del lutto esige tempo e lo scienziato di Valerio Mastandrea ha deciso di prenderselo tutto, cronicizzando il dolore fino allo spegnimento del sentimento vitale. Aspettare ogni maledetto giorno un segnale dall'universo dona il senso della durata del lutto, ascoltare ogni notte in laboratorio la stessa traccia registrata sulla segreteria telefonica misura la forza della fissazione mortale. Fermo sulla scomparsa, provato dall'assenza e avido di nutrire la pena, il professore è un sopravvissuto che nel mondo vede solo un pretesto a una nuova variazione sul tema unico e inestinguibile del dolore…


Ne scaturisce un film gradevole, forse un po' lezioso, avvalorato dall'ottima performance di Valerio Mastandrea e di Clemence Poesy, irresistibile nel suo ruolo di organizzatrice di matrimoni spaziali e buffa, coloratissima procacciatrice di cibo in pieno deserto.

Esilarante la soluzione gonfiabile della casa che accoglie i bambini, come pure l'alloggio dalle pareti mobili dello scienziato. Non sempre indovinati i momenti e i vezzi attribuiti ai due fratelli, un po' troppo caricaturali nella loro sin troppo esibita napoletanità.

Ma il coraggio di dirigere un film decisamente fuori dei nostri più scontati canoni, è un valore che va riconosciuto e messo in risalto in capo a questo piccolo ambizioso tenero film.



è un film sul ritrovare se stessi, sul contrasto tra la realtà e l'immaginazione (il credere fermo del piccolo ed esuberante Tito di poter parlare con la foto del papà scomparso), ma soprattutto si sviluppa non con troppa freschezza ma coerenza la narrazione sul ritrovamento del rapporto familiare e sopratutto un film che prova a riflettere sui mezzi per elaborare un lutto, e si concede anche un finale che lascia qualche attimo di commozione.


Il risultato è un film semplice, lineare, capace di far ridere e piangere allo stesso tempo, senza mai scadere nel banale o nel melenso. Una sorta di risposta nostrana a pellicole come Contact, Interstellar, Arrival, che punta su autenticità e freschezza per veicolare il suo messaggio.
Se Valerio Mastandrea è una garanzia, e risulta tenero e credibile nel ruolo di uno stralunato e geniale professore, gli esordienti Luca Esposito e Chiara Stella Riccio sono una piacevole sorpresa, che fa compiere il salto di qualità al film. I due giovani attori non mostrano alcun timore reverenziale, creando con il veterano Mastandrea un’ottima alchimia.

Importante il contributo di Gianfelice Imparato, soprattutto nel rendere toccante e magico il finale, che omaggia chiaramente “Incontri ravvicinati del terzo tipo” di Steven Spielberg, e porta lo spettatore, anche il più cinico, a credere almeno un pochino in “cose dell’altro mondo”.



Lumumba - Raoul Peck


il 17 gennaio 1961 fu assassinato Patrice Lumumba, uno dei presidenti africani colpevoli di non essere a disposizione delle multinazionali, come non lo erano Thomas Sankara e neanche Gheddafi.
dopo pochi mesi, sempre nel 1961, fu la volta di Dag Hammarskjold.
il film è di Raoul Peck (regista haitiano di I'm not your negro e Il giovane Karl Marx, tra gli altri), girato nel 2000, e ha il grande merito di ricordare una pagina di storia che dobbiamo ricordare sempre, sopratutto in questi tempi bui.
ricordare un'assassinio eseguito dai poteri occidentali, e quindi in parte anche da noi, quando tutti parlano degli effetti delle migrazioni, manipolati ad arte, tralasciando le cause, rende il film rivoluzionario, per avere sempre il quadro completo degli eventi storici.
il film è visibile online, buona visione - Ismaele


QUI il film completo, con sottotitoli in francese
QUI il film completo, con sottotitoli in inglese





Why does the United States so often back the reactionary side in international disputes? Why do we fight against liberation movements, and in favor of puppets who make things comfy for multinational corporations? Having built a great democracy, why are we fearful of democracy elsewhere? Such thoughts occurred as I watched "Lumumba," the story of how the United States conspired to bring about the death of the Congo's democratically elected Patrice Lumumba--and to sponsor in his place Joseph Mobotu, a dictator, murderer and thief who continued for nearly four decades to enjoy American sponsorship…
Writer-director Peck has a long-standing interest in Lumumba and made a documentary about him in 1991. He is a Haitian by birth, a onetime cultural minister there, and so knows firsthand how despotic regimes find sponsorship from Western capital. His film is strong, bloody and sad. He does not editorialize about Mobutu, except in one montage of shattering power. On his throne, guarded by soldiers with machine guns, Mobutu gives a speech on his country's second Independence Day. Mobutu asks for a moment of silence in Lumumba's memory, and as the moment begins, Peck cuts away to show the execution, burial, disinterment, dismemberment and burning of Lumumba--and then back again to Mobuto's throne as the moment of silence ends.

Lumumba, è un film del 2000 diretto dal regista haitiano Raoul Peck ed la ricostruzione più veritiera dell'ascesa (gli ultimi mesi della sua vita) e dell'assassinio di Patrice Lumumba, principale interprete della lotta all'indipendenza del Congo Belga (poi Zaire e oggi Repubblica Democratica del Congo), divenuto Primo Ministro e poco dopo assassinato da militari belgi, dalla Cia e da ufficiali congolesi vicini a quello che succesivamente diventerà il signore e padrone del paese, Mobutu Sese Seko.
E' un film duro, a tratti forte e comunque triste. La storia di un uomo che ha fortemente creduto e lottato per la sua gente e per i suoi ideali e che è rimasto vittima di un complotto internazionale. Un uomo che come ha avuto modo di definirlo Ryszard Kapuscinski "non ha avuto il tempo di diventare una leggenda come Che Guevara, diventato un simbolo".
Raoul Peck, nato ad Haiti nel 1953, scappa nel 1961 dal suo paese, sotto la dittatura di Duvalier, assieme alla sua famiglia, per recarsi, nello stesso anno dell'assassinio di Lumumba, a Leopoldville nel Congo Belga, dove vivrà fino a 32 anni. Questo legame con il paese lo segna profondamente. Già nel 1991 girerà un documentario su Lumumba (Lumumba, la mort du prophete"), mentre il filmLumumba lo farà conoscere al mondo. Per breve tempo, negli anni '90, Peck è stato anche Ministro della Cultura ad Haiti durante la presidenza Aristide.
Il film è girato in Mozambico ed è interpretato dall'attore francese di origine camerunese Eriq Ebouaney, che oltre ad offrire una grande prova di attore ha anche una straordinaria somiglianza con il vero Lumumba.
Putroppo il film non è mai uscito ufficialmente nella sale italiane (nonostante sia giunto secondo al Festival del Cinema Africano di Milano nel 2001), un vero peccato, per un prodotto che oltre ad essere ben confezionato da un punto di vista cinematografico avrebbe anche consentito di comprende l'origine di molti dei mali che oggi affliggono la Repubblica Democratica del Congo, e che fanno del paese da tutti hanno definito uno "scandalo geologico" per l'immensità delle sue risorse minerarie, uno dei paesi più poveri ed insanguinati del pianeta.
Il 17 gennaio 1961 non solo si spegneva violentemente la giovane vita di Patrice, ma forse si soffocavano per un lungo tempo le speranze si emancipazione e di crescita di un'intero continente.

"Nessuno deve sapere". Di quest’ultima accusa è bello seguire le tracce nel film, perché è l’aspetto più militante, al di là della truculenza del martirio e dell'efferata determinazione a cancellare le tracce della esistenza di un uomo che incarnava le istanze di panafricanismo, a partire dall'insubordinazione civile per arrivare all'avvento al potere contro mafie al soldo delle potenze straniere e complotti orditi dalla Cia; e quanto più la potenza coloniale si sforza di azzerare le tracce, tanto più si gonfia il mito che a distanza di quarant'anni permane vivido persino riguardo alla venustà dell'uomo, addirittura nel momento in cui si ribadisce attraverso scene infernali l'avvenuto scempio del corpo, mutilato e bruciato in un bidone, anche in quel frangente il montaggio alternato delle vicende della meteora Lumumba servono a renderlo ancora fisicamente presente…