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mercoledì 3 gennaio 2024

Kedi - La città dei gatti - Ceyda Torun

quando guardavo il film ho dovuto interrompere un paio di volte, perché i gatti di casa partecipavano, ascoltando e guardando la tv, girandoci intorno, volevano andare a Istanbul.

quando ci sono stato io tutti quei gatti giravano tranquilli, prima di Erdogan e certamente dopo Erdogan.

il film è davvero bello, con la telecamere spesso ad altezza di gatto.

i gatti non recitano, sono così davvero :)

cercatelo e guardatelo tutti, non ve ne pentirete.

buona (gattesca) visione - Ismaele


QUI il film completo, in turco

 


Los Gatos protagonistas se presentan

La película de Ceyda Torun sigue de cerca a siete gatos, cada uno con su propia vida, rutina y personalidad distintas. Aquí tienes a sus simpáticos protagonistas:

SarıLa Estafadora, vive a los pies de la torre Gálata, uno de los monumentos más conocidos de la ciudad. Roba, saquea, pide limosna, y consigue siempre lo que necesita.

Bengü, La Cariñosa, una cariñosa gata que tiene encandilados a varios gatos macho del barrio industrial donde vive y que la encanta ser cepillada cuando no protege ferozmente a su camada de algún intruso curioso.

Aslan Parçası, El Cazador, es un gato que toma como residencia un famoso restaurante de pescado, usando su instinto para la caza consigue salvaguardar el negocio de ratas, una habilidad con la que los dueños se sienten muy agradecidos.

Psikopat, La Psicópata. Mi gato favorito es una agresiva y monocromática hembra alfa que no tiene miedo a nada ni a nadie. Se ha ganado el respeto tanto de los tipos duros de su especie como de perros abandonados o de vendedores y pescadores del barrio. Ella aterroriza a los pescadores, intimidándolos para que le den sus productos (se niega a comer la caballa más barata, insistiendo en que le sirvan pescado azul). Ella maneja a su marido e incluso come antes que él, y es tan celosa y acaparadora que no permite a ninguna otra gata acercarse a su pareja.

DenizEl Sociable, es la mascota del mercado, siempre tiene tiempo para acurrucarse con los vendedores o clientes del mercado.

GamsizEl Juguetón, un feliz gato de color blanco y negro con una silueta imponente, muy habilidoso sea escalando un balcón o peleándose con un intruso peludo y bigotudo, y es muy difícil que haya un humano al que no pueda cautivar.

DumanEl Elegante, un gato aristocrático muy educado que jamás pide comida en la calle, y sin embargo si lo hace, en una sofisticada tienda de delicatessen situada en un lujoso barrio de Estambul. Su refinamiento es tan exquisito que no se cuela nunca en la tienda, permanece siempre en la parte de afuera de la entrada tocando en la ventana con sus patas para avisar de su presencia y conseguir alimentarse a base de carnes de pavo ahumado y queso manchego.

da qui

  

A Istanbul, oltre agli abitanti, ci sono delle altre creature che popolano la città: i gatti di strada, che si aggirano liberi per la metropoli. Da migliaia di anni gironzolano entrando e uscendo dalle vite degli abitanti, diventando una componente essenziale delle tante comunità che rendono così ricca la città. Vivono tra due mondi, quello selvaggio e quello domestico, portando gioia e voglia di vivere nelle persone che scelgono di adottare. A Istanbul i gatti incarnano il caos e la cultura della città e questo incredibile documentario ne racconta le diverse anime attraverso di loro.

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L’unicità di come i gatti vengono trattati nel capoluogo turco, nel prendersene cura pur consentendo loro di mantenere la propria indipendenza, presenta un quadro della cultura del posto e dell’approccio alla vita. Un orientamento teso alla salvaguardia dell’autonomia, di un amore sincero che vede nella libertà la maggiore espressione di quest’ultimo. E’ lo sguardo ipnotico di questi felini, ognuno con le proprie peculiarità caratteriali, a svolgere un tramite che si coniuga di temi pregnanti che non coinvolgono solo l’amore ma anche la gioia e la perdita, la solitudine e l’appartenenza. Un racconto difficile nella sua gestione tecnica intesa a riprendere la quotidianità dei protagonisti nei loro infiniti spostamenti tra viottoli e cuniculi, ma che rende perfettamente l’idea originaria nel porre un inedito filtro nella narrazione di una verità popolare poco nota e che delega un profondo valore sentimentale al lavoro sincero operato dalla regista.

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venerdì 10 settembre 2021

Chats perchés - Chris Marker

 



un film di gatti, ma non solo, gatti sui muri, gatti sugli scalini, gatti sorridenti, Le Pen che fa tremare la Francia, giovani in strada a manifestare, Chris Marker riesce a farne un film, serio e divertente insieme.

buona visione - Ismaele





…In Chats Perchés (2004) si direbbe che i gatti abbiano invaso Parigi. Marker li incontra ovunque: in metropolitana, arroccati sui tetti dei palazzi, nel mezzo dei cortei sindacali. Da qualche tempo M. Chat è arrivato in città: l’artista franco-svizzero Thomas Vuille lo disegna in ogni dove, con quel sorriso largo che già fu dello Stregatto di Lewis Carroll e del Gattobus di Miyazaki. Andando a spasso per la città nei giorni della guerra in Iraq e del secondo turno Chirac-Le Pen, il regista non si limita a filmarli, i gatti: diventa un loro simile. La sua metamorfosi ci è confermata nella sequenza del gatto Bolero, cui la scala mobile del metrò Strasbourg-Saint-Denis ha rosicchiato una zampa il giorno 21 aprile. Mentre lo accarezza, il suo umano indica l’obiettivo della videocamera come a volergli rivelare: «Vedi, lui è come te, come noi». 

 

“Per quanto riguarda i gatti, non era poi così sicuro che il loro umano rappresentasse una persona unica: piuttosto una specie di gregge, di cui venivano a verificare con curiosità se si presentavano sempre nello stesso ordine, verticale o orizzontale, qui la testa, qui i piedi.”…

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Al fin y al cabo, el protagonista de Chats perchés tiene una de las sonrisas más contagiosas de la historia del cine. Acaso pueda, entonces, devenir en símbolo del propio Marker (aunque éste tiene su propio gato, Guillaume-en-Egypt para representarlo; M. Chat vendría a ser su gato adoptivo); porque uno de los rasgos más sobresalientes del su cine –pero ¿cómo elegir?- es su alegre liviandad. Liviandad en el mejor sentido del término. Marker excava en el mundo y el pensamiento, pero siempre emerge de las profundidades con una sonrisa. Nunca solemne, nunca ostentoso, nunca soberbio, el cine de Marker es un cine feliz, como los gatos.
    Al contrario de lo que sucede con otros cineastas-intelectuales, sus películas albergan grandes momentos de humor. Un humor ingenioso, pero directo, sencillo: tan sencillo como anticipar la aparición de “un hombre que se convierte en paloma” con un intertítulo para luego seguir a un señor por los pasillos del métro parisino hasta que sale de cuadro y ¡voilà! La magia del montaje. De eso sí que sabía mucho Marker.

***

   En Chats perchés la voz de Marker –o esas voces delegadas en las que muchas veces encarnaba- permanece en silencio. Pero sólo su voz "física". Su subjetividad, sin ostentarse en primer plano, se cuela a través de toda la película. Su voz está en todas partes: en los intertítulos de manera directa, pero también en las elecciones de planos y en su concatenación. Marker es, también, un cineasta del montaje, que muchas veces parece trabajar con su propio material como si de found footage se tratara. Es un autor con todas las letras; la concreción de aquella idea de la caméra stylo que postulaba Alexandre Astruc:


    "Después de haber sido sucesivamente una atracción de feria, una diversión parecida al teatro de boulevard, o un medio de conservar las imágenes de la época, [el cine] se convierte poco a poco en una lengua. Un lenguaje, es decir, una forma en la cual y mediante la cual un artista puede expresar su pensamiento, por muy abstracto que sea, o traducir sus obsesiones exactamente igual como ocurre actualmente con el ensayo o con la novela.
    Por ello llamo a esta nueva era del cine la era de la caméra stylo. Esta imagen tiene un sentido muy preciso. Quiere decir que el cine se apartará poco a poco de la tiranía de lo visual, de la imagen por la imagen, de la anécdota inmediata, de lo concreto, para convertirse en un medio de escritura tan flexible y tan sutil como el del lenguaje escrito. Este arte dotado de todas las posibilidades, pero prisionero de todos los prejuicios, no seguirá cavando eternamente la pequeña parcela del realismo y de lo fantástico social que le ha sido concedida en las fronteras de la novela popular, cuando no le convierte en el campo personal de los fotógrafos. Ningún terreno debe quedarle vedado. La meditación más estricta, una perspectiva sobre la producción humana, la psicología, la metafísica, las ideas, las pasiones son las cosas que le incumben exactamente. Más aún, afirmamos que estas ideas y estas visiones del mundo son de tal suerte que en la actualidad sólo el cine puede describirlas. Maurice Nadeau decía en un artículo de Combat: "Si Descartes viviera hoy escribiría novela". Que me disculpe Nadeau, pero en la actualidad Descartes se encerraría en su habitación con una cámara de 16mm y película y escribiría el discurso del método sobre la película, pues su Discurso del método sería actualmente de tal índole que sólo el cine podría expresarlo de manera conveniente". (Astruc: 1989).

    El cine de Marker es un cine del pensamiento. Pero en él el pensamiento no se impone sobre la imagen y el sonido desde el exterior, sino que nace de ellos. No en vano quedó ligado para siemrpe al concepto (a falta de uno mejor) de cine-ensayo [1]. Como ocurre con el ensayo literario, aquí también se desdibujan las fronteras: estamos ante un cine de imposible clasificación, que no postula la verdad objetiva del mundo sino el fluir de la conciencia de un sujeto sobre aquello que lo rodea y sobre sí mismo, que al fin y al cabo podría ser lo mismo, porque el afuera y el adentro se vuelven indiferenciables. Todo esto sin abandonar la poesía. El cine-ensayo hace nacer de sus entrañas una verdad que tal vez esté en el mundo, sí, pero que no podemos ver de ninguna otra manera si el arte no nos la muestra.


***

    Sí: en Chats perchés, Marker puede mirar con preocupación, con recelo e ironía, el rebrote de la derecha. Pero no es un misántropo, ni un posmoderno distanciado. “Éramos los gatos de la libertad. Si no pueden entendernos, arréglenselas solos” nos amenazan los felinos. Por un momento tememos la zozobra. Pero la sonrisa de los gatos no nos abandona. En la reaparición sonriente de M. Chat hay un mensaje de esperanza para el mundo. Y en su obra toda, un buen augurio para el cine.
  Tal vez -ojalá-, como no dejó de plantear una y otra vez en sus películas, también en su caso las imágenes encierren un futuro. Tal vez ese camino tan personal que emprendió -y por eso tan difícil de continuar sin que sea una copia o un homenaje- esté también prefigurando un cine en el que, como en la historia, como en el mundo, pasado y futuro no sean más que uno, tendiéndose la mano para su salvación. Parafraseamos su alabanza a los gatos panzones:

     Gracias, Chris. Te necesitaremos, dondequiera que vayamos.

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