La Pororoca è un fronte d’onda che risale la corrente
del Rio
delle Amazzoni per più di 13 chilometri con
onde che in alcuni tratti superano i 4 metri d'altezza. Il nome deriva
dalla lingua tupi, e significa grande
rumore distruttore. Si crea quando le acque dell'Oceano atlantico fluiscono all'interno del fiume per effetto di
una marea. (qui)
una bambina di 5 anni, al parco con il babbo e il fratellino, scompare.
comincia il dramma per il babbo (e la mamma), all'inizio ci si illude che la bambina venga ritrovata, col passare dei giorni il babbo entra in un incubo dal quale non si esce.
il film mostra la caduta del padre in un abisso senza fondo.
un film che merita, promesso.
buona (romena) visione - Ismaele
…Pororoca es el drama que sufren Cristina y Tudor, son
una pareja aparentemente feliz que viven junto a sus dos hijos. Una mañana
Tudor lleva a sus hijos al parque, todo transcurre con naturalidad, Tudor
descansa en un banco mientras los niños juegan en los columpios junto a
sus amigos. De repente Tudor no sabe donde se encuentra la pequeña María y
empieza a llamarla insistentemente, padres y madres que están en el
parque empiezan a buscarla. No dan con ella y la desesperación
en la familia es agobiante, a partir de ese momento todo cambia y la
vida será un autentico martirio.
Pororoca es
un notable film en lo que su único fallo es el exceso de duración, mas de
dos horas y media, no justificada para lo que nos cuentan. Si es verdad que una
de las escenas principales, la ocurrida en el parque, dura 18 minutos, pero
nada sobra ya que previene al espectador que nada es lo que aparenta y se
avecina una angustia que hará sufrir al espectador durante toda la película. El
espectador se queda fascinado ante lo que nos expone el director a base de
planos estáticos que profundizan en el drama de los protagonistas…
Hay películas que elegimos ver solamente por un detalle.
Ya sea por un afiche, una sinopsis, una fotografía de la película o simplemente
el nombre, muchas veces esos detalles son una razón suficiente para probar
suerte. El nombre de esta película rumana, Pororoca, es uno de estos casos.
Suena como algo exótico, por lo que llama rápidamente la atención. En un
principio pensaba que era una palabra rumana suelta, pero con el traductor de
google no hubo suerte: la palabra no pertenece a esta lengua. Por un momento
pensé que estábamos ante otro Sieranevada, una palabra inventada
sin mucha conexión interna con el contenido del filme. Pero en este caso no es
así, una pasada por el buscador revela datos sobre su origen: las raíces de la
palabra se encuentran en el río Amazonas. Pororoca es una onomatopeya derivada
de la lengua tupí-guaraní que quiere decir “gran estruendo” y hace referencia a
un fenómeno muy particular que sucede en ese vasto río. Cuando las mareas
impulsan a las aguas del océano Atlántico contra el enorme torrente fluvial de
las desembocaduras del Amazonas, el choque de fuerzas genera olas de gran
intensidad que permanecen activas durante horas. El “gran estruendo” hace
referencia al sonido ensordecedor que producen las numerosas olas de la
Pororoca, que puede ser oído mucho tiempo antes de que se produzca el fenómeno
en una zona.
Bien, la palabra es real. Pero, ¿cuál es su relación con
el filme? ¿Qué es lo que intenta representar?...
… la obra de Popescu abre con Tudor Ionescu –un sensacional
Bogdan Dumitrache, actor habitual de los primeros espadas de la realización
rumana—, como paradigma paternal, acompañando a sus dos hijos al domicilio
familiar. Allí le espera una esposa abnegada, que completa un escenario idílico
y, en apariencia, inquebrantable. Un paraíso que se vendrá abajo, tras una
llamada telefónica que rompe el statu quo imperante, en la tercera escena del
largometraje.
Resulta vital para el desarrollo de la trama
este inicio, que, además de invocar la empatía del espectador, ofrece un ejemplar
uso de cámara basado en planos fijos. Un estatismo que en el mentado tercer
segmento escénico augura un cambio de registro –al thriller concretamente— y
que dará paso a un descomunal plano-secuencia dominado, por el contrario, por
un dinamismo tanto narrativo como visual que logra extrapolar la tensión de una
situación límite. En ese intervalo, Popescu apuesta por jugar con nuestra
atención —un recurso con equivalencias del cine de Alfred Hitchcock— y, a su
vez, la del paterfamilias, para desencadenar el suceso que marcará al resto del
metraje: la desaparición de su hija. Una exhibición en la puesta en cuadro que
demuestra la pericia de un cineasta que quiebra el habitual hieratismo de la
filmografía de sus coterráneos y que alcanza un grado de brillantez en su
primera hora inédito en el cine europeo reciente…