sabato 23 giugno 2018

Juan de los muertos - Alejandro Brugués

sopravvivere a L'Avana non è facilissimi, sopratutto se gli zombi non ti danno tregua.
Juan e i suii amici (e la figlia) cercano anche di inventarsi un lavoro, ma le vittime sono troppe.
pieno di citazioni e di ironia il film è pieno di colpi di scena, con un sottofondo amaro che non guasta.
l'amico di Jaun, Lazaro, sembra il fratello cubano di Lillo.
non sarà un capolavoro, ma è un film divertente che non annia mai.
buona visione - Ismaele





Zombis salidos de no se sabe dónde, atacan una ciudad hasta dejarla en la ruina. Una historia marcada por el humor desfachatado que establece un paralelismo en La Habana actual y una infectada de zombis. En este renglón dos detalles denotan la impronta española. La caracterización de los protagónicos bajo un arquetipo muy transitado en las coproducciones de este tipo. Juan, Lázaro y Vladi se unen a Tito y Ruy de Habana Blues (2005) para formar un grupo de cubanos, de esos pocos que se expresan a través de un lenguaje soez reiterativo. Una nota de color que es una concesión innecesaria, ya que más que caracterizar, ridiculiza. De igual forma, la interpretación de Andrea Duro, como la hija de Juan, queda fuera de contexto y por mucho que trata el guion de justificar la forma de hablar y la imagen extemporánea que ofrece Camila, nunca llega a convencer este personaje. Reforzando la inverosimilitud con ciertos diálogos sensibleros y pueriles.
Juan de los Muertos es una película de coyunturas, al igual que lo fue en su día White Zombie. Una pieza iniciática para el cine cubano y para su director que cumplió una función más social que cinematográfica. Muchos se han preguntando qué ofreció Brugués al gobierno para que lo dejaran romper la monotonía nacional con esta invasión que hizo las delicias de muchos noticiarios durante el proceso de rodaje; en verdad, ¿a quién le importa? Lo cierto es que ha removido a ese muerto viviente esparciendo sus entrañas por la pantalla, añadiendo de paso, un nuevo estado no-vital al perfil caribeño de lo real maravilloso.

…Multireferencial y caleidoscópica es esta fresca propuesta que posee un marco ven referencial amplio, así podréis disfrutar homenajes al maestro del gore italiano, Lucio Fulci, y su mítica obra “Nueva York bajo el terror de los zombi” pasando por la comedia irreverente del enfant terrible de New Jersey, Kevin Smith y “Clerks”, al cartoonniano Sam Raimi y su inolvidable “Posesión infernal” pero no se olvida ni del rey Midas de Hollywood,  Steven Spielberg y su mítica “Tiburón” o  de Ridley Scott y la antológica “Blade Runner” , al convertir a Camila en una suerte de Pris en  a un zombi. Así los más cinéfilos verán todo ello una gran plusvalía, sobre todo como los introduce dentro de la narración.
Para mi el gran acierto es la irreverencia política que domina todo el subtexto del metraje, eso le habrá costado más de un quebradero de cabeza en su Cuba natal, pero esa carga irónica y de mala leche es el gran acierto al anclar esta obra de terror a una realidad política y social. Así, los que habéis viajado a la gran isla caribeña podréis apreciar que las soluciones plantea el filme a la epidemia son tan reales como verosímiles: poner un negocio, seguir con sus vidas como si nada pasase o huir vía marítima. Pero el momento más ácido para mí es conocer de dónde surge y cómo, eso me pareció tan divertido como logrado. No comprendo como no se alzó con algún galardón en el festival de Sitges…

Juan of the Dead è un film di zombie esotico con velleità comiche il cui fascino si esaurisce piuttosto in fretta (Wow! Cubba!) e che soffre sfortunatamente di una certa lentezza e ripetitività. Le gags del film dopo un po’ arrivano piuttosto telefonate, stanche e ripetitive. Ok, c’è la critica sociale. Ok, c’è l’humor nero (senza il quale, vi giuro, un tempo si faceano gli horror). Ok, ci sono i protagonisti incartolati. Ok, alla fine un po’ gli si deve voler bene ché ha una certa carica anarchica e viene da Cuba. Ma fidatevi: al mondo c’è di molto meglio.

Una pandilla de desaliñados
despedazan a los muertos vivientes
para ganar dinero fácilmente
defendiendo a vecinos asustados.
Las hazañas del grupo de tarados
busca la risa en humor evidente,
grosero, tontorrón y decadente,
resultando aburridos y pesados.
Los zombies de Romero actuaban mejor
que estos protagonistas anodinos.
Los premios deben estar muy vendidos
si ofrecen, a esta cinta, amor.
Las tramas saltan entre ellas sin tinos.
Y efectos especiales de olvidos.

En la intención reiterada por el cine cubano de abordar asuntos de nuestra realidad, Juan de los muertos es una posibilidad más enfocada desde un ángulo creativo diferente. El género asumido se presta a la demasía, a la hipérbole, porque en fin de cuentas una película nunca será un tratado justo de sociología ni de política y la exageración puede ser tan grande como el arte mismo. Pero así como los realizadores son libres de expresar lo que quieran, el espectador es igualmente libre (y debe estar en disposición) de calibrar todas aquellas partes del filme que, aún amparadas bajo el bendito manto del Arte, pecan por exceso.

Aunque Brugués centra esa crítica en Cuba lo cierto es que su humor es bastante más universal y transcendente ante un mundo en crisis de valores que se suma al resto de crisis citadas. En el mundo hispanohablante, el que tiene cultura hispana, nos sentimos muy identificados con muchos de los personajes que aparecen en este metraje. Ante esos ancianos saludables y vitales que se enfrentan a los zombis en una película norteamericana, aquí aparecen esas entrañables ancianas llenas de achaques físicos y mentales, cotillas, devotas, que se sientan en una silla en la calle para hablar con sus amigas, por poner un ejemplo. Ante el héroe norteamericano que siendo un “don nadie” antes de la invasión zombi pasa a ser un héroe del sueño americano que elimina zombis como si hubiera sido un asesino profesional toda su vida, aquí nos encontramos con los estafadores de turistas que tratan de sobrevivir así día a día de sus miserias, con el tripón acostumbrado a la buena vida, con la persona que si no sabía conducir antes de los zombis, después de ellos tampoco sabe, con personas normales del día a día típico de cultura hispana que siguen siendo iguales tras la invasión zombi. Y ese es uno de los grandes aciertos humorísticos de la película, se ríe del arquetipo de cine heroico de zombis norteamericano, se ríe de la sociedad hispana, en concreto de la cubana, y se ríe de los zombis. El mundo que nos representa no es muy diferente de asimilar al mundo real de las abuelas que nos reciben con mil besos en su casa, siendo sus nietos, al mundo de las juergas de borrachera de fin de semana, al mundo del sol y playa, y demás…

Più della denuncia potè la satira e qui siamo veramente ad alti livelli: Juan a detta sua è un reduce dell'Angola ( peccatuccio castrista) e che è sopravvissuto a talmente tante sciagure cubane che un manipolo di zombie non può certo mettergli paura, in piena apocalisse i telegiornali continuano a parlare di dissidenti pagati dagli Stati Uniti, Lazaro e Juan la sera prima di tentare la fuga hanno un dialogo ( tra risate e tristezza ) e dietro di loro lampeggia la scritta Habana Libre in un'insegna gigantesca al neon , vengono messe alla berlina le manie oscurantiste del regime, la persecuzione degli omosessuali, qualche vizietto dei cubani ( tipo il consumo smodato di rum, vedere di che cosa è fatta una parete nella casa di Juan) e anche il business messo su da Juan e dai suoi amici fa collassare dal ridere al solo pensiero.
Anche sotto il versante horror siamo messi piuttosto bene: nonostante una certa economia di realizzazione e un'aria di simpatica rusticità, i trucchi non sono affatto malvagi e c'è una discreta fantasia nel proporre metodi "nuovi " per far fuori più zombie possibili ( per esempio attraverso il baseball, sport nazionale cubano, oppure usando i muscoli di El Primo dopo averlo bendato per non farlo svenire e usandolo guidandolo come una marionetta indicandogli dove colpire).
Ci sono anche alcune notevoli scene di massa che non ti aspetteresti nel tuo zombie movie fatto in casa anche se la confezione appare più che adeguata all'esportazione.
E comunque ce n'è anche per i gringos americani che vogliono salvare il mondo a tutti i costi.
A vedere il film quindi l'unico modo per ottenere la disfatta del regime castrista e far invadere l'isola dagli zombies…

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