lunedì 11 maggio 2015

Vivir es fácil con los ojos cerrados – David Trueba

uno di quei film che non sembrano chissà che, ma le apparenze ingannano.
siamo negli anni '60, Antonio (uno straordinario Javier Cámara) è un professore d'inglese, e insegna la lingua con le canzoni dei Beatles, e quando i Beatles arrivano in Spagna a girare delle scene di un film, come fa Antonio a non andare a parlare con John Lennon?
il viaggio in 850 (il modello dell'auto, non il numero dei viaggiatori)  si arricchisce di due ragazzini, in fuga, autostoppisti, Belén e Juanjo.
se avete imparato l'inglese con le canzoni dei Beatles e a casa avevate una 850 questo è un film imprescindibile, altrimenti è solo un gran bel film, cercatelo (meglio in spagnolo, se non lo capite esistono i sottotitoli), non potrà non piacervi - Ismaele






…se ha generalizado entre quienes comentamos películas la expresión “en estado de gracia” para referirnos a un actor que logra una excelente interpretación. Cámara en su papel de Antonio más que en estado de gracia estuvo en modo autenticidad pura. Su personaje es a tal punto creíble y entrañable que deja en un segundísimo plano algunos aspectos criticables de la producción. Su pueblerina pasión por el icónico grupo, su fantasioso deseo de conocer a Lennon y su solidaridad hacia un par de jóvenes sin brújula en los que se mira por el retrovisor, hacen que Antonio sea, realzándola y no opacándola, la película. Natalia de Molina  y Francesc Colomer hacen lo suyo. Más ella que él pero ambos indudablemente al servicio de un Cámara que logra, desde la sencillez y la austeridad de su personaje, todo un papelazo.
Uno puede no embarcarse con Antonio y sus acompañantes de ruta. Uno puede quedarse a la vera del camino y descalificar la ingenuidad manipuladora del relato. Seguro hay argumentos para hacerlo. Pero uno puede también unirse a la travesía y creérsela y gozársela . A veces en el cine, como en Strawberry Fields Forever, la primera canción del side 1 del álbum azul de los Beatles, hay que tener los ojos cerrados para ver mejor.

Tiene respuestas para todo
Javier Cámara en este papel.
Aunque pueda parecer bobo
domina sublime el plantel.
No encariñarse del personaje
es complicado oficio.
Subirse a su carruaje
puede generar vicio.
Una optimista melancolía
ruge del motor de un Seat.
El viaje es a Almería
y no es imprescindible que lo veas.
Simpática producción
de la España sesentera.
Quitando a Cámara de la ecuación
queda peli pasadera.
Road movie de autostopistas adolescentes
con tetas y, de leche, dientes.
Busca a Lennon por docencia,
quiere enseñar inglés usando su cadencia.
Tras este viaje hay conciencia
de letras en sus álbumes por consecuencia.
Entretenida puede ser esta hazaña.
Queda en puñado de frases con maña.

Vivir es fácil con los ojos cerrados es una película de corte intimista que se basa fundamentalmente en unos personajes entrañables, ilusionados pero desconcertados, a los que les ha tocado vivir en una España que está a punto de cambiar. Antonio San Román es un profesor que disfruta dando clase, que cita constantemente a Machado y que se siente orgulloso del mote que le han puesto sus alumnos: “¿Sabéis cómo me llaman mis alumnos? El quinto Beatle, así me llaman”.

Historias sencillas de gente irrelevante, frente a esos supuestos personajes grandiosos que creen cambiar el mundo. No, los verdaderos artífices de los cambios son la gente sin nombre...
Como los de Vivir es fácil con los ojos cerrados, ese filme generoso y cálido, esa comedia algo melancólica que pone el acento en los maestros silenciosos e imprescindibles. Protagonizada por un espléndido Javier Cámara, Vivir es fácil con los ojos cerrados rebusca en la historia real –la de un profesor que, en los años sesenta, enseñaba inglés a sus alumnos con canciones de los Beatles y que viaja a Almería a conocer a John Lennon- para hacer un delicioso viaje en compañía de una joven embarazada (Natalia de Molina), perdida y acorralada, y un adolescente (Francesc Colomer) que se ha escapado de casa huyendo de las directrices familiares. Se nota el corazón que David Trueba ha puesto en la película, la ternura con la que habla de algo que uno capta que es esencial para él. Y el director lo explica y habla de esos recuerdos de infancia cuando uno de sus hermanos mayores se escapó de casa durante tres días y su madre lloraba en silencio, pero también de esa admiración por la figura de los maestros, como si de un acto de justicia se tratara. Vivir es fácil con los ojos cerrados combina el lirismo y la ternura con la valentía y la ausencia de miedos ante el mundo.





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